¿Has oído hablar de la felicidad tóxica? Entérate aquí de que se trata

Posiblemente has escuchado la frase “felicidad tóxica” sin saber a ciencia cierta a que se refieren con esto.

Esta felicidad “fingida” es el resultado de las emociones tóxicas que nos impiden ser realmente felices.

El afán de las personas por querer tener siempre una actitud positiva ante todo, los conduce directo a la infelicidad, ya que se sienten culpables cuando no logran sentirse bien con ellos mismos.

 

¿Cómo es vista la felicidad tóxica?

Desde hace tiempo, los expertos en psicología han alertado acerca del daño que puede causar el pensamiento positivo, pues este es entendido como un movimiento ideológico que busca medir la felicidad a través de eslóganes carismáticos como por ejemplo en tazas de café, frases motivacionales que se comparten a diario en las redes sociales. A propósito, estas últimas utilizan el positivismo para obligarnos a contarle al mundo que tan felices estamos todos los días y demostrar el estado anímico.

Mantener una actitud positiva es beneficioso para la salud, pero esto conlleva a un cambio en la consciencia y la manera en la que enfrentamos los problemas con esas bonitas frases en un compromiso real.

La vida perfecta no existe

Es falso que podemos llevar una vida llena de felicidad, siempre se van a presentar obstáculos, piedras en nuestro camino y esto es parte de la vida misma, no podemos luchar contra eso.

Muchas veces la sociedad o la misma familia nos comprometen a vivir una felicidad que no es genuina. Conduciendonos a tener una actitud positiva ante todo, sea cual sea el problema que estemos viviendo, afirmando que “si no eres positivo, atraerás lo negativo”.

Para llegar a la felicidad tóxica hay que pasar por las emociones tóxicas, que son aquellas que le ponen trabas a nuestra calidad de vida.

Factores que nos pueden conducir a la infelicidad

Hay tres puntos que son claves en este tema.

Ser responsable en las actitudes:

Querer a los demás, demostrar cariño o comprensión, marca la diferencia. Sin embargo no estamos obligados a hacer sentir bien a alguien si eso nos afecta a nosotros.

Por otra parte, debemos comprender que existen pensamientos y culturas distintas a la nuestra y esto tenemos que respetarlo. Si en el pasado decidimos mal, tenemos la posibilidad de responder ahora con amor y así llegar a la compasión por el otro. De esta manera aprendemos a afrontar las situaciones que nos toca vivir.

El duelo:

El duelo debe ser vivido a plenitud, es decir darle el tiempo necesario para sobrellevar la situación que se vive en el momento, sin saltar rápidamente a la “felicidad”. Es parte de la vida que nos toque vivir momentos tristes, amargos y debemos darle su tiempo.

Hay quienes prefieren no llorar ante un momento triste, reprimiendo así las emociones. Y esto es un grave error, llorar es algo natural que te ayuda a equilibrar las emociones. Si estas no son expresadas, se vuelven “tóxicas”.

Dialogar:

Muchas personas creen que sentarse a hablar con alguien más acerca de sus problemas, es una pérdida de tiempo. Pero estan equivocados, la mejor manera de llevar un situación difícil, es hablandolo con alguien.

Si evitas hablar de tus problemas, lo único que vas a lograr es que este se complique y también alejas a las personas de tu entorno.

Las frases de aliento o motivacionales que vemos o escuchamos a diario, pueden conducirnos a vivir una “felicidad tóxica”.

La felicidad se construye, pero para eso debemos tener claro que la vida no es color de rosa. Siempre se van a presentar situaciones que son parte del camino y que debemos llevar con la mejor actitud posible.

Evita encerrarte en emociones que solo te hacen daño, como la envidia, angustia, ansiedad, el miedo y la culpa. Estos sentimientos solo te hacen sentir mal, y no logras tener una felicidad plena.